
Si existe un veneno que todo lo opaca,
que oscurece toda la claridad que brilla,
que intoxica cada gota de sangre,
que detenga a cada neurona en su intento por unirse a otra.
Veneno que se inyecta sigilosamente,
o súbitamente en un segundo,
aunque parezca eterna y lenta la agonía,
se encuentra el final en el punto de partida.
Interno o externo un cambio de estado,
tiempo detenido pasado, sudores sudados,
senderos caminados, cielos pintados,
silencios callados, gritos desaforados,
palabras ocultas o dichas sin culpa
componen las ansiada cura,
químico o físico, externo o interno,
pero antídoto al fin...






