
Es muy extraño caminar por el camino de Santiago y sentirse o encontrarse en soledad como este arbol. Constantemente te encuentras rodeado de personas, que aunque sean de distintas partes del mundo, en este camino la gente se acerca tanto que parece que las diferencias dejan de existir, o simplemente se hacen a un lado.
Es un buen escape el hecho de dejarse andar por los senderos de esta ruta, la libertad la tienes al alcance de tus manos, mejor dicho de tus pies, aunque la libertad absoluta sea una utopia.
Existe un relato de Eduardo Galeano que resume un poco lo que senti en este camino, aqui va: "Ventana sobre la utopía"
"Ella está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar."
Y para caminar y mucho mas sirve este Camino de Santiago, para sentirse en absoluta libertad, para acercarse a la naturaleza, para entremeterse en el interior de uno mismo y emprender una o mil busquedas que en cada uno estan dormidas. En fin, el camino sirve para caminar no con los pies, sino dentro de uno mismo.






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